25 años después de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, el proceso de Beijing ha desencadenado una notable voluntad política y visibilidad a nivel mundial, fortaleciendo el activismo de los movimientos de mujeres en todo el mundo. Tanto la declaración como la Plataforma de Acción de Beijing también han servido como una herramienta orientadora y metodológica para la integración de la perspectiva de género en toda la estructura y el sistema político, económico, cultural y social, con el objetivo de lograr la igualdad sustantiva mediante la igualdad de acceso a las oportunidades.
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