Después de la pandemia, nuestras ciudades nunca volverán a ser las mismas. La COVID-19 ha tenido un gran impacto sobre los ciudadanos y, sobre todo, ha profundizado las desigualdades estructurales y también nos ha llevado a cuestionamos muchas de las certezas que teníamos antes de la pandemia. Como apunta el Decálogo de CGLU la pandemia ha arrojado luz sobre el modelo de consumo de muchas ciudades, y de la deslocalización y sistemas de producción insostenibles. En el mundo venidero, tanto durante como después de la recuperación, será fundamental reequilibrar la relación entre crecimiento económico, medio ambiente y prioridades públicas.
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